domingo, 29 de abril de 2007

Noche de fiesta... pero sin Jose Luis Moreno

Después de la crisis existencial anual del miércoles y su posterior superación, este sábado tocó salir aprovechando que venían unos amigos de fuera (siempre te dicen que no vienen hasta verano por los examenes, y luego a cada puente se plantan aquí, ¡¡si es que tu casa tira mucho!!). Así que nada, quedamos primero en casa de una amiga para ir con otra chica a cenar, ya que los demás llegaban más tarde y cenados. Tras cenar (y descubrir que una ración de calamares es cinco aritos en un plato), nos dirigimos a la casa de la conductora donde nos están esperando los demás.

Terminan todos de prepararse, vamos, nos subimos al coche y... "crac". El coche no arranca. Ni siquiera hizo el típico ruido de cuando metes y mueves la llave. Nos hartamos todos de girar la llave adelante, hacia atrás, cambiar marchas, "tio apaga la radio que eso consume batería", "que no, que eso es el arranque", otro que decía de apretar el embrague y hacer no se qué, la otra con el estrangulador de aire... vamos, cuatro personas a matarse para encender un coche y yo detrás con la risa floja porque ellos no se estaban viendo pero la escena allí dentro era para partirse.

Pero no nos ibamos a rendir. Esta noche se salía, si o sí. La conductora consiguió que un familiar le prestara el coche. Creo que el pobre hombre anoche no durmió. Nos subimos todos en el nuevo vehículo (que no tenía luz en el techo y además ibamos más apretados que unos mejillones en lata), y comenzamos a buscar los mandos de las luces, los retrovisores eléctricos que se manejaban desde algún lugar que nunca descubrimos, la marcha atrás que no entraba ni a la de tres (en este modelo nos dimos cuenta que había que tirar hacia arriba de la palanca y dar hacia adelante a la derecha), y la radio, que tampoco logramos descifrar por qué se encendía pero se quedaba con la pantalla en "locked" (supongo que estaría bloqueado por alguna parte). Mientras, la que tenía que conducir se quedó quieta mirando mientras los demás ibamos probando botones y palancas ( con esa cara de "¿se van a estar quietos ya?").

Total, que arrancamos hacia la zona turística. Eso sí, entre tirones y caladas, ya que la chica que conducía no le cogía el puntillo al embrague. Incluyamos aquí el descojone (justificado porque aquello había que verlo) de un policía que nos dió paso en un cruce, y se nos caló el coche como tres veces en medio. Llegamos al final. Pero no había aparcamiento a aquellas horas. Van pasando calles, otra calle, avenida, plaza... y acabamos en una zona de ambiente. Aparcamos en el recoñísimo del Centro Comercial Yumbo (lo que supone un buen rato caminando, ya que esta gente no se iba a meter en el ambiente). Para el que no lo sepa, la Meca es a los Musulmanes lo que aquí el Yumbo a los homosexuales. Me rimó eh? jejejejj Aplauso a la conductora en plena calle, que se lo merecía, y ale, al lío.

El resto de la noche, se fué volando. Una terraza donde conocí a un chico que resultó ser mi vecino (me voy a 40km. de casa y acabo conociendo a uno de mi barrio, si es que el mundo es un pañuelo jejejej), algún bar (un red bull, que yo no bebo sino muy de vez en cuando...), uno del grupo que se coge la menopea del siglo (que me gusta a mí la palabra menopea eh?) y se pone a decir tontás, la playa y... joer, pero si ya está amaneciendo. Así que nada, todos para casa de nuevo, pero eso sí, con muy buen sabor de boca, hemos echado en una noche las risas de un mes.

Saludos!

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