Fué la primera vez que me enamoré, con todas las letras. Hasta ese momento, sólo había tenido lo que podría calificar de "encoñamiento", pero todavía no había llegado a enamorarme de alguien. Fué en el paso a 4º de la ESO. Llegué con varios amigos al instituto el primer día del curso, y nos fuimos al edificio antiguo. Había poca gente, por lo que empezamos a extrañarnos. Hasta que apareció un amigo de un chico que estaba allí, y nos dijo que teníamos que ir al edificio nuevo, porque a partir de este año 4º de la ESO se hacía allí, con los ciclos de FP y Bachiller se trasladaba a otro edificio anexo también nuevo.
Bueno, que me lío. El caso es que vamos para allá, y nos ponemos a esperar delante de la puerta de la clase que nos había tocado. Y nada, allí estaba el chaval. Era amigo del que nos había guiado hasta allí, así que nos pusimos a hablar y... me llamó mucho la atención. En unas semanas, ya estaba enamorao perdío. Tenía algo... no sé. No era guapo. Tampoco era extrovertido, ni un tio de estos que se conoce a todo el mundo a los cinco minutos de empezar el curso. Al contrario, era más bien cerrado. Para mí que fue eso lo que me atrajo.
Era como una lata cerrada que fuí observando y abriendo poco a poco, día tras día. Y cuando la ibas abriendo, te ibas dando cuenta que de antipático y bruto (que aparentaba), no tenía nada. Me encantó ir conociéndole. Me gustaba estar con él. Resultó ser el mejor tío de los 30 que estabamos en la clase. [Cabe decir aquí que en la rama que escogí, no había sino dos chicas en clase].
El tiempo pasó sin que, por supuesto, ocurriera nada entre nosotros. ¿Qué iba a pasar? Estaba claro que nada. Así que terminamos 4º de la ESO, y decidí que no iba a continuar por esa rama de estudios. Así que al cambiar de curso, me matriculé un bachillerato distinto al que me correspondería, donde me encontraría con él, ya que por casualidad tomó la misma decisión que yo. Sinceramente, hubiera preferido no tenerle a la vista, porque eso sólo me jodía todavía más. Era todos los días un quiero y no puedo, que se confirmó cuando a final de curso me cuenta en un asadero con toda su ilusión, que había "tenido su primera vez" con una chica hace poco.
Ya ahí me llevé una hostia de realidad de esas que te duelen toda una semana. En suma todo esto duró casi tres años. Porque no se lo pierdan: también me metieron en segundo de bachillerato con él. Eso sí, después de la hostia de finales de primero, ya me daba un poco igual. A partir de ahí la cosa se fué perdiendo, hasta que desapareció. Después de esta última etapa, ya no quería nada con él aunque se ofreciera.
Varias cosas que aprendí con esto:
- Aprendí que las apariencias engañan mucho. El más antipático del mundo puede estar escondido tras una máscara, esperando que alguien no salga huyendo y tenga lo que hay que tener, para acceder a lo que hay detrás.
- Aprendí que no debo enamorarme de una persona que no me corresponde. Y mucho menos si es heterosexual.
- Aprendí por tanto a "desenamorarme" cuando veo que no hay posibilidades (de hecho el otro chico del que he estado enamorado, el de mi facultad, sé que es gay). Es más, ya ahora doy a todo el mundo en clase, trabajo y calle por "hetero hasta que no se demuestre lo contrario". Así lo descarto directamente y me ahorro comeduras de tarro. Aunque duela, no merece la pena dedicar tiempo a algo que al final te acabará quemando.
- Y aunque me digan que soy un cursi de la leche pa riba: aprendí lo que era estar enamorado de alguien. Se despertaron las famosas "mariposas" esas que se te ponen en la boca del estómago. Se instalaron sobre mis gafas dos papeles de celofan de color rosa, a través de los cuales le miraba como al tío más grande del mundo. Aunque para muchas chicas era "más bien feo". Y ni quiero contar lo que me preocupé por él, cuando me enteré de que tuvo una caída en un barranco. Joder, si hasta le era fiel y todo. No miraba pa nadie más, para mí pensar en pareja era pensar en él.
Nada describe tan bien la situación, como esta estrofa de "Inevitable", de Shakira:
Para ser más franco, nadie piensa en tí
cómo lo hago yo....
Aunque te de lo mismo
Pues eso...

2 comentarios:
Historias de esas creo que las vivimos todos. Incluso más largas. Un tira y afloja... quiero o no quiero... ¿puedo?
Hay veces que lo peor es cuando el objeto de tus deseos no sabe ni lo que quiere él. Ni lo que le gusta. Ni si le gusta algo. O se lo quiere negar.
En lo de que hay veces que alguien que aparenta una cosa sea otra, te doy toda la razón. Las máscaras deben estar de rebajas. Y es que pensamos muchas veces que nos van a hacer daño, y nos escondemos. Y tenemos que aparentar a veces ser duros.
Yo he desarrollado la técnica del stop. Cuando el querer, el cariño ves que va avanzando, y que no es posible ser correspondido, planto un stop para eu ese querer no se convierta en amar. Y a la vez no perder esa amistad.
Por cierto... ¿segusite siendo su amigo?
Un beso.
No se quien dijo eso de "amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado" era un poco guarro, pero que razon. Vamos que es una putada. Por lo menos ya paso, espero que en la proxima haya más suerte , que seguro que sera asi, porque al parecer aprendiste de los errores.
Preciosa cancion besos
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